Las razones para optar por los sistemas de aislamiento exterior son muy variadas; resumidamente son:

  • Aportan un ahorro energético tanto en calefacción como en refrigeración. Ayudan a la sostenibilidad del edificio.
  • Suprimen los puentes térmicos al tratarse de un sistema continuo y externo.
  • Proporcionan una protección al edificio contra agentes atmosféricos y contaminantes.
  • Evitan condensaciones, aparición de hongos, moho etc., al abrigar los cerramientos proporcionando una temperatura homogénea.
  • Previenen fisuras debidas a movimientos diferenciales en los cerramientos gracias a su resistencia a tracción.
  • Aprovechan la inercia térmica del muro soporte, proporcionando una mejora del confort tanto en invierno, donde las paredes acumulan calor, como en verano donde actúan como reguladoras de temperatura, absorbiendo calor durante el día y transportándolo hacia el interior de la vivienda durante la noche.
  • Reducen los saltos térmicos ya que atenúan las variaciones de temperatura producidas por los cambios ambientales.
  • Resultan de fácil y rápida aplicación; apenas producen polvo, escombros o residuos.
  • Proporcionan una perfecta planimetría.
  • Suponen un ahorro en el espesor de la fachada en comparación con otras soluciones constructivas como es el caso de la fachada con cámara de aire.
  • En el caso de rehabilitaciones, no reducen el espacio útil de la vivienda. Tampoco es necesario el desalojo provisional de sus inquilinos, dado que se aplica siempre por el exterior.
  • Impiden las filtraciones a través de grietas y fisuras del soporte, al tratarse de un sistema continuo.
  • Mejoran el aislamiento acústico especialmente en los casos en los que se utiliza como material aislante la lana mineral.
  • Permiten cualquier acabado estético, tanto cromático como de textura, gracias a la amplia gama de materiales de acabado que ofrecen.
  • Carecen de productos dañinos para el entorno y no liberan contaminantes al medio ambiente.

 

En resumen, por todas las prestaciones higrotérmicas, mecánicas, constructivas, estéticas y ambientales se convierten en una solución eficaz y adaptada a los requisitos de la edificación actual.